martes, 2 de junio de 2015

El maleficio de la mariposa y Mariana Pineda

Mariana Pineda
Mariana Pineda es una obra de teatro del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca basado en la vida de Mariana de Pineda Muñoz, figura relevante de la restauración absolutista en España del siglo XIX.

Se escribió entre 1923 y 1925, y se representó por primera vez en 1927.
Personajes de la obra: Maria Pineda, Don Pedro Sotomayor, Ramón Pedrosa y Andrade, Amparo, Fernando, Niñas, Isabel la Clavela, Lucía, Alegrito, Doña Angustias, Niño, Mujer del velón, Niña, Sor Carmen, Monja, Monjas, Novicias (1, 2), Conspiradores (1, 2, 3, 4).

Escenógrafo:  Salvador Dalí.



El maleficio de la mariposa

El maleficio de la mariposa es la primera obra teatral de Federico García Lorca,(artista de la generación del 27) escrita en 1920 y estrenada el 22 de marzo de ese mismo año en el Teatro Eslava de Madrid, dentro de la programación del Teatro de arte dirigido por Gregorio Martínez Sierra. Con sólo cuatro representaciones, abucheos incluidos, supuso un total fracaso para su autor.

Argumento: La obra consta de varios personajes como: Curianito, el Nene; Doña Curiana; Curianita Silvia; Alacranito, el cortamimbres; Mariposa; Curianas guardianas; Gusano número 1; Gusano número 2; Gusano número 3; entre otros.


En una comunidad de curianitas -o cucarachas- destaca Curianito entre los demás por su vocación poética, siendo despreciado por el resto de miembros, entre ellos su madre y su pretendiente, la Curianita Silvia, a la que él rechaza sistemáticamente. La llegada de una mariposa con el ala rota, moribunda, supondrá un gran cambio para la visión que Curianito del mundo, que se enamorará profundamente, y, en el momento en que se declara, muere la mariposa en una danza  provocando a su vez la trágica muerte de Curianito.


Sonetos del amor oscuro

Los Sonetos del amor oscuro, o simplemente Sonetos, son una colección de sonetos escritos durante sus últimos años de vida por el poeta y dramaturgo español Federico García Lorca (Granada, 1898–1936), recopilados y publicados póstumamente. Por tanto, no es un libro definitivo establecido por el autor, y las diferentes ediciones pueden variar, tanto en el índice como en el título, dependiendo de las fuentes en que se base el editor.

Análisis

El amor oscuro

 En respuesta a la publicación de los Sonetos del amor oscuro en el ABC, Aleixandre manifestó su sorpresa por cómo se evitaba cuidadosamente mencionar la palabra «homosexual» en los artículos escritos sobre el tema. Para el poeta, había que aceptar en Lorca al hombre entero, y planteaba que no se puede comprender su obra sin tener en cuenta su homosexualidad.
También el hispanista italiano Carmelo Samonà señalaba la «curiosa reticencia» que se mostraba «desde las páginas del diario madrileño. ¿Por qué? ¿En 1984 es realmente necesario defender a Lorca de sí mismo?» En el mismo sentido se pronunciaba, tras un estudio de los sonetos, Víctor Infantes: «En (casi) todo lo leído sobre los Sonetos del amor oscuro se evita cuidadosa y cautelosamente mencionar, sugerir, apuntar la homosexualidad de García Lorca.» El propio Gibson ha apuntado que dicha elusión, en «los malos críticos de siempre» y «en ciertos lorquistas», pudiera estar motivada en evitar problemas con la familia, por temor a que se les cerraran «las puertas del archivo de la Fundación García Lorca».
Daniel Eisenberg concluye que, aunque Lorca pensara abordar un concepto más amplio y un título más genérico para su colección de sonetos, el sentido «comúnmente admitido» sobre los poemas amorosos, los que él llamó Sonetos del amor oscuro, sigue siendo correcto. A ello no escapa, según Eisenberg, la comparación que hizo el propio Lorca de su libro con los Sonetos de Shakespeare (con una ampliamente divulgada implicación homosexual) o la mención de Mario Hernández a Verlaine como referente para el título Jardín de los sonetos.
Erotismo y éxtasis
Uta Felten señala que, como sucede en el Diván del Tamarit, «sangre, éxtasis, deseo, dolor, violencia y martirio» son los temas en torno a los cuales giran losSonetos del amor oscuro. Cita el «Soneto de la guirnalda de rosas», donde el «yo lírico» se muestra como un mártir erótico:
  Goza el fresco paisaje de mi herida,
  Quiebra juncos y arroyos delicados.
  Bebe en muslo de miel sangre vertida.
Aparece de nuevo en <Noche del amor insmone>:
La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.


O se rasga las venas en «Soneto de la carta» («El poeta pide a su amor que le escriba»), una réplica erótica de la místicade San Juan de la Cruz que remite, por las imágenes del cuerpo herido que se ofrece al amado, a la leyenda del martirio de San Sebastián:

Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.


Esta lectura del amor oscuro conduce a una referencia intertextual de San Juan de la Cruz y su famosa «Noche oscura», mencionada por García-Posadas en su introducción a los poemas. Incide en ella también Uta Felten, señalando la intertextualidad entre ambos autores, evidente en «El poeta pide a su amor que le escriba» o en «Soneto de la guirnalda de rosas», diciendo que Lorca «recurre al principio de la concordia discors para poner en escena la "dolorosa voluptuosidad", el dulce dolor de la experiencia mística.» En el verso «Goza el fresco paisaje de mi herida», del «Soneto de la guirnalda de rosas», la autora interpreta una referencia «a la "herida feliz", al dulce dolor de la experiencia mística»; la imagen de la azucena que cierra «El poeta pide a su amor que le escriba» reenvía de nuevo a la «Noche oscura», que acaba con el verso «entre azucenas olvidado», así como al Cantar de los cantares, donde la imagen de la azucena mantiene una carga erótica y sexual intrínseca al tiempo que, debido a la transformación a lo divino de la obra, se convierte en una imagen clave del lenguaje místico.

La muerte
Jenaro Talens encuentra un recorrido en la poesía de Lorca, que parte de una primera etapa vitalista que se elevaba «sobre la expresión de sensaciones y la voluntad de transmitirlas», desde Libro de poemas al Romancero gitano, pasando por la violencia de Poeta en Nueva York, que lo hacía «sobre un deseo de conocimiento» y que Talens considera un «punto de no retorno en su obra» que le conduce hasta su poesía del último periodo, la «lucidez de la tragedia» que en el Diván del Tamarit o los Sonetos, se apoya en la «asunción trágica de que ambos procedimientos conducen a un mismo lugar: la muerte».

Diván del Tamarit

Estructura

La primera edición del libro, publicada en la Revista Hispánica Moderna, constaba de sólo once gacelas y nueve casidas; la «Gacela del mercado matutino» fue incorporada en ediciones posteriores del Diván al cierre de las gacelas, subsanando un supuesto error por omisión de RHM. Por ello, se encuentran ediciones del Diván del Tamarit que constan de doce gacelas y nueve casidas. La edición de Mario Hernández para Alianza Editorial en 1981 la incorporaba en un apéndice, junto al poema «Dos normas» (dos décimas «Dedicadas al gran poeta Jorge Guillén»), publicado entre las «Poesías inéditas» que cerraban la primera edición de 1940.

Prólogo

El prólogo que escribió García Gómez para la fallida edición de la Universidad de Granada, «Nota al Diván del Tamarit», no se añadió a las primeras ediciones del libro, y el propio autor, no pensando que nunca fuera a ocupar su sitio, lo acabó añadiendo a su libro Silla del moro y nuevas escenas andaluzas en 1954. Sí se añadió a la edición en España de Mario Hernández en 1981.

En el prólogo, y tras recordar la lectura de 1934 en que Lorca anunció el proyecto del Diván, García Gómez proporciona, como buen arabista, una serie de definiciones básicas.

A continuación aclara que pese a que el uso que hace Lorca de esas denominaciones es arbitrario, por cuanto no se ajusta a sus definiciones, el Diván no se inserta en el orientalismo de «máscaras literarias de un carnaval romántico» y sus poemas son «auténticamente lorquianos», un homenaje de simpatía que se inserta en el estudio de la herencia andalusí.

Gracelas y Casidas

A continuación aclara que pese a que el uso que hace Lorca de esas denominaciones es arbitrario, por cuanto no se ajusta a sus definiciones, el Diván no se inserta en el orientalismo de «máscaras literarias de un carnaval romántico» y sus poemas son «auténticamente lorquianos», un homenaje de simpatía que se inserta en el estudio de la herencia andalusí.

Gracelas
  • I. Gacela del amor imprevisto
  • II. Gacela de la terrible presencia
  • III. Gacela del amor desesperado
  • IV. Gacela del amor que no se deja ver
  • V. Gacela del niño muerto
  • VI. Gacela de la raíz amarga
  • VII. Gacela del recuerdo del amor
  • VIII. Gacela de la muerte oscura
  • IX. Gacela del amor maravilloso
  • X. Gacela de la huida
  • XI. Gacela del amor con cien años
  • XII. Gacela del mercado matutino
Casidas
  • I. Casida del herido por el agua
  • II. Casida del llanto
  • III. Casida de los ramos
  • IV. Casida de la mujer tendida
  • V. Casida del sueño al aire libre
  • VI. Casida de la mano imposible
  • VII. Casida de la rosa
  • VIII. Casida de la muchacha dorada
  • IX. Casida de las palomas oscuras
Análisis

La muerte

Jenaro Taléns habla de un recorrido en la poesía de Lorca, de lo elegíaco de una primera etapa (que abarca desde Libro de poemas al Romancero gitano) que «se elevaba sobre la expresión de sensaciones y la voluntad de transmitirlas», pasando por Poeta en Nueva York, punto de no retorno en su obra que lo hacía «sobre un deseo de conocimiento», hasta el Diván del Tamarit, que se apoya en la «asunción trágica de que ambos procedimientos conducen a un mismo lugar: la muerte».
García-Posada analiza la presencia de la muerte en los poemas del Diván. En la «Gacela del amor con cien años» los «cuatro galanes» que inician el poema se van diluyendo con el paso del tiempo en el olvido y la muerte: «Por los arrayanes / se pasea nadie.» En la «Gacela de la huida», el poeta siente en lo vivo el acoso de la muerte:
No hay noche que, al dar un beso,
no sienta la sonrisa de las gentes sin rostro,
ni hay nadie que, al tocar un recién nacido,
olvide las inmóviles calaveras de caballo.
La «Gacela de la muerte oscura» expresa el horror de Lorca al mundo de la ultratumba, horror que se revela también en el sueño de la «Casida del sueño al aire libre».

A la muerte conduce la mujer fecunda en la «Casida de la mujer tendida»: «bajo las rosas tibias de la cama / los muertos gimen esperando turno.» La «Casida de los ramos» surge de la omnipresencia de la muerte; García-Posada dice que una tormenta de septiembre convierte la Huerta del Tamarit en un jardín irreal, los ramajes rotos, «símbolos de la vida del autor», amenazados por unos perros que son «heraldos de la muerte»:
Por las arboledas del Tamarit
han venido los perros de plomo
a esperar que se caigan los ramos,
a esperar que se quiebren ellos solos.
Hay varias muertes en el agua en el Diván, tanto en la «Gacela del niño muerto» como en la «Casida de la muchacha dorada». Comienza las casidas con la «Casida del herido por el agua», poema que reproduce la situación de la «Niña ahogada en el pozo» (Poeta en Nueva York). El poema expresa, según García-Posada, una profunda solidaridad con los que sufren: «quiero llenar mi corazón de musgo / para ver al herido por el agua.», impulso solidario que se liga a la percepción de un desconsuelo universal, tema de la «Casida del llanto». Finalmente, analiza la «Casida de la mano imposible», en la que señala varias «metáforas del sufrimiento y la muerte moral conjuradas por la Sagrada Forma»; una aproximación cristiana a la muerte, en la que la mano imposible sería la mano de un Cristo en que el poeta expresa el deseo de creer.
 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Seis poemas galegos

Lorca inicia y cierra la serie de poemas con dos homenajes a la ciudad de Santiago de Compostela. Escritos al mismo tiempo que las gacelas y casidas del Diván del Tamarit, los Seis poemas galegos muestran una extensión media similar y estructuras métricas parecidas, aunque sin recurrir al verso libre de su época neoyorquina. Lorca adoptó formas métricas tradicionales, como el romance o cuartetas asonantadas, teniendo en cuenta los elementos de la tradición literaria gallega. Miguel García Posada destaca la «fascinante» conexión entre el «Noiturnio do adoescente morto» y la «Casida del herido por el agua».
  • «Madrigal á cibdá de Santiago» («Madrigal a la ciudad de Santiago»)
  • «Romaxe de Nosa Señora da Barca» («Romería de Nuestra Señora de la Barca»)
  • «Cántiga do neno da tenda» («Cántiga del niño de la tienda») dedicada a Ernesto Pérez Guerra.
  • «Noiturnio do adoescente morto» («Nocturno del adolescente muerto»)
  • «Canzón de cuna pra Rosalía Castro, morta» («Canción de cuna para Rosalía Castro, muerta»)
  • «Danza da lúa en Santiago» («Danza de la luna en Santiago»)

Estructura

García Posada dice que el orden de los poemas no es «nada gratuito» y divide los poemas en tres parejas; en los dos primeros señala «una cierta esperanza, pese a la hostil presencia de elementos oscuros; les siguen la «Cántiga do neno da tenda» y el «Noiturnio do adoescente morto», que tratan del suicidio de dos jóvenes; de los dos finales, «Canzón de cuna pra Rosalía Castro, morta» y «Danza da lúa en Santiago», señala que pese a su «significado opuesto, están enlazados claramente por una común presencia femenina».
 
Gestación
 
Galicia, su cultura y sus paisajes, entraron a formar parte de la vida y los recuerdos de Lorca desde su primera visita en 1916. En 1917 escribió en un artículo: «Se comprende, viendo el paisaje de Galicia, el carácter triste de sus habitantes y su música, que dice de penas, de amores, de imposibles». Al repertorio de canciones que tocaba y cantaba en los conciertos íntimos que ofrecía a sus amigos se incorporaron cántigas, romances y canciones del folclore galaico-portugués. Era admirador de la obra de Rosalía de Castro, y conocía bien la de Valle-Inclán. En su conferencia sobre Góngora («La imagen poética de don Luis de Góngora», 1926) demostraba tener conocimiento de los tres cancioneros que recogen casi la totalidad de la producción lírica galaicoportuguesa entre los siglos XII y XIV: el Cancioneiro da Vaticana, el Cancioneiro Colocci-Brancuti y el Cancioneiro de Ajuda. En 1928, en su conferencia «Las nanas infantiles», aparece de nuevo su interés por las canciones populares de Galicia y se refiere a una cuestión que le llama la atención: la presencia de numerosas canciones de procedencia gallega y asturiana en Granada, fruto de la colonización de la Alpujarra al final de la Reconquista, tema sobre el que volvió a incidir en distintas ocasiones.
Lorca tenía en Madrid varios amigos gallegos: el musicólogo Jesús Bal y Gay, los poetas Eugenio Montes y Serafín Ferro y el joven Ernesto Pérez Guerra, quien ejerció una mayor influencia sobre Lorca. Acendrado nacionalista gallego, Pérez Guerra fascinaba a Lorca «por su prestancia física, por su vitalidad, por su inteligencia y por la pasión con que hablada de Galicia y cantaba canciones gallegas».

En 1932, de vuelta en Galicia, Lorca estaba preparado para el reencuentro con un país que, según su biógrafo Ian Gibson, no había «dejado de subyugarle desde lejos». Su entusiasmo durante su visita a Santiago de Compostela no conocía límites. Tres meses después, se montaba el tablado de la compañía La barraca en la pequeña plaza de la Quintana, que él llamaba la «plaza-butaca», el lugar donde hace danzar a la luna en su «Danza da lúa en Santiago».
 
A finales de otoño de 1932 la revista Yunque publicó el «Madrigal á cibdá de Santiago» en su número de diciembre, que salió a la venta el día 6 del mes. De allí lo tomaron ese mismo mes El Pueblo Gallego de Vigo, la revista Resol de Santiago y el diario El Sol de Madrid.

En 1933 Pérez Guerra presentó a Lorca a Eduardo Blanco Amor, quien dos años después se encargó de la publicación de los Seis poemas galegos. Pese a la gran admiración de Blanco Amor hacia el poeta granadino su relación no fue estrecha aunque, en palabras de Gibson, tuvo sus «momentos de expansión».
A su vuelta de Argentina, Lorca reemprendió la composición de sus poemas gallegos con la colaboración de Pérez Guerra, tarea que se vio interrumpida por la confección de su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, completado a finales de octubre de 1934.

Fue durante la primavera de 1935 cuando, finalmente, un tenaz Eduardo Blanco Amor consiguió de Lorca los manuscritos, con letra de Ernesto Pérez Guerra, de cinco de los Seis poemas galegos, junto a un recorte de prensa del «Madrigal á cibdá de Santiago», publicado por El Pueblo Gallego en 1932. Cuenta Gibson que Lorca, entregado a la creación de Doña Rosita la soltera, dio los poemas a Blanco Amor y se desentendió de su destino: «No me hables más de esto hasta que me traigas el libro». García Posada explica que la intervención de Blanco Amor en la redacción de los poemas consistió en la revisión ortográfica, la corrección de algunos castellanismos y la sugerencia de cambios en algunos títulos, que Lorca aceptó.

La publicación de los poemas fue anunciada por la revista Nós, en su número correspondiente a mayo-junio de 1935, entre las «nuevas obras publicadas» de la editorial. El colofón del libro lleva, sin embargo, fecha del 27 de diciembre de 1935. Blanco Amor prologó la edición, en la que no se menciona la colaboración de Pérez Guerra, y suprimió la dedicatoria a éste de la «Cantiga de neno da tenda». 
 
 
                                                         Plaza de la Quintana.
 
 

Romancero gitano


El poemario incluido en Romancero gitano está compuesto mayoritariamente por romances, todos ellos unidos por el estilo y con temas como la noche, la muerte, el cielo, la luna. Todos los poemas tienen algo en común, tratan de la cultura gitana. 
Presenta una gran síntesis entre la poesía popular y la alta, transcurre entre dos motivos centrales, Andalucía y los gitanos, tratados de manera metafórica y mítica.

La obra refleja las penas de un pueblo perseguido que vive al margen de la sociedad y que se ve perseguido por los representantes de la autoridad, y por su lucha contra esa autoridad represiva. Sin embargo, el propio García Lorca señala que su interés se centra no en describir una situación concreta, sino en el choque que se da una y otra vez entre fuerzas encontradas: en un poema que describe la pugna entre la Guardia Civil y los gitanos, llama a estos bandos "romanos" y "cartagineses", para dar a entender esa permanencia del conflicto.

Cultura gitana:

La expresión cultura gitana se refiere al conjunto de hábitos y modos de vida propios del pueblo gitano. Adopta elementos culturales de la comunidad en la que se asienta, y al mismo tiempo tiene características propias, si bien no existe una homogeneidad universal.

Los personajes

El hombre gitano
: Tiene una actitud la mayoría de las veces pasiva, a diferencia de las mujeres que son las que se quejan y lamentan. Podemos definir al hombre gitano del Romancero gitano como maduro, sensato,  tranquilo, protector y muy influenciado por las costumbres de su raza. Del físico poco podemos decir, pues a lo largo de la obra apenas nos vamos a encontrar descripciones físicas. Uno de los gitanos más representativos es Antoñito el Camborio. Éste es la mitificación del hombre gitano: joven, con buena situación social y económica, proveniente de la aristocracia gitana, un valiente héroe, etc. Es por esto por lo que es muy envidiado entre los suyos y es esta envidia la que lo lleva a ser asesinado por sus propios primos.

La mujer gitana: A diferencia del hombre gitano, de la mujer vamos a tener descripciones tanto físicas como psíquicas. Se caracterizan por su pena o tristeza y su debilidad ante las dificultades, provocando que la figura masculina tome fuerza y resalte su papel protector. Además las caracteriza como símbolos del sensualismo y el erotismo. Físicamente Lorca las caracteriza con los rasgos propios de su raza, por ejemplo con melena de pelo negro. Soledad Montoya o la monja son la perfecta representación de la mujer gitana. 

  Simbolismo de la obra

El Romancero Gitano contiene gran cantidad de símbolos (enfatícese la diferencia entre símbolo y metáfora, también muy recurrente en Lorca). Los principales, junto con su significado, son:
  • Metales (cuchillos, yunques, anillos...): la vida de los gitanos y la muerte.
  • Aire o viento: el erotismo masculino también llamado (Luay).
  • Color verde: la muerte.
  • Espejo: el hogar y la vida sedentaria.
  • Agua: (en movimiento) la vida, (en reposo) la pasión estancada o la muerte.
  • Caballo: la pasión desenfrenada que conduce a la muerte.
  • Luna: Es el más utilizado por Lorca, aparece 218 veces. Su simbolismo depende de cómo aparezca. Si es roja significa muerte dolorosa; negra, simplemente muerte; grande significa esperanza; en puntas tiene connotación erótica.
  • Alcohol: la negatividad.
  • Leche: lo natural.
  • Mujer: el erotismo.
  • Color negro: la muerte.
  • Color blanco: la vida, la luz.
  • Rosas: la sangre 
 Poemas
  • Romance de la Luna, luna
  • Preciosa y el aire
  • Reyerta
  • Romance sonámbulo
  • La monja gitana
  • La casada infiel
  • Romance de la pena negra
  • San Miguel (Granada)
  • San Rafael (Córdoba)
  • San Gabriel (Sevilla)
  • Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla
  • Muerte de Antoñito el Camborio
  • Muerto de amor
  • Romance del emplazado
  • Romance de la Guardia Civil Española
 



miércoles, 20 de mayo de 2015

Teatro

En Lorca lo teatral obedece a un impulso primario. Tuvo una visión teatral del mundo: disfrutó y sufrió la vida como un drama universal."El teatro es poesía que se levanta del libro y se hace humana", dijo en una ocasión, y nunca dejó de confiar en la capacidad del teatro para enseñar y deleitar, según el viejo modelo clásico.

El lenguaje, aprendido en Valle-Inclán, es también poético. Sobre Lorca influyen también el drama modernista (de aquí deriva el uso del verso), el teatro lopesco (evidente, por ejemplo, en el empleo organizado de la canción popular), el calderoniano (desmesura trágica, sentido de la alegoría) y la tradición de los títeres. 

Su producción estuvo siempre determinada por la voluntad de innovar, en todas las ocasiones. Nunca quiso hacer la comedia burguesa que dominaba en su tiempo, sino acceder a los grandes temas: el amor, la muerte, el paso del tiempo, la opresión y la rebeldía, la fuerza del destino. 

La producción dramática de Lorca puede ser agrupada en cuatro conjuntos: farsas, comedias «irrepresentables» (según el autor), tragedias y dramas.

Entre las farsas, escritas entre 1921 y 1928, destacan La zapatera prodigiosa, en la que el ambiente andaluz sirve de soporte al conflicto, cervantino, entre imaginación y realidad, y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, complejo ritual de iniciación al amor, que anuncia los «dramas irrepresentables» de 1930 y 1931: El público y Así que pasen cinco años, sus dos obras más herméticas, son una indagación en el hecho del teatro, la revolución y la presunta homosexualidad —la primera— y una exploración —la segunda— en el ser humano y en el sentido del vivir.

El fracaso de su primera obra estrenada, El maleficio de la mariposa (1920) quizá se debió a un exceso de transgresión, de modo que la siguiente, Mariana Pineda (1927), se ciñó al diálogo con el "teatro poético" modernista, para subvertir sutilmente sus códigos, hasta fundir el amor (privado) con la Libertad (pública).

Durante la II República, además de comprometerse con el teatro itinerante de "La Barraca" hace teatro comercial, sin renunciar a sus propósitos renovadores. El triunfo le llega con el estreno de de Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934). Bodas de sangre es una tragedia en la que el destino domina la voluntad de los personajes y donde la acción se concentra en las ceremonias de la boda y la muerte. 

La tercera obra no pasó de proyecto, pues no cabe en el plan La casa de Bernarda Alba, que no es una tragedia. La casa de Bernarda Alba es la casa de la ley y de la rebelión. El luto decretado en su interior va segregando su violencia en las hijas de Bernarda Alba hasta la rebeldía y el suicidio de la menor.

Obras teatrales
  • El maleficio de la mariposa (1921)
  • Mariana Pineda (1927)
  • La zapatera prodigiosa (1930)
  • Retablillo de Don Cristóbal (1928)
  • El público (1930)
  • Así que pasen cinco años (1931)
  • Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933)
  • Bodas de sangre (1933)
  • Yerma (1934)
  • Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935)
  • La casa de Bernarda Alba (1936)
  • La fuerza de la sangre (inacabada) (1936)

miércoles, 13 de mayo de 2015

Obra


Estilo


Los símbolos: de acuerdo con su gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:
  • La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza.
  • El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte.
  • La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual.
  • El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra, portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino.
  • El toro: García Lorca era aficionado a los toros; según sus palabras: "Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo. Es el drama puro en que el cual el español derrama sus mejores lágrimas y su bilis. Es el único sitio a donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza (...)"
  • Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte.
  • Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia.
La metáfora: es el procedimiento retórico central de su estilo. Bajo la influencia de Góngora, Lorca maneja metáforas muy arriesgadas: la distancia entre el término real y el imaginario es considerable. En ocasiones, usa directamente la metáfora pura. Sin embargo, a diferencia de Góngora, Lorca es un poeta conceptista, en el sentido de que su poesía se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de frecuentes elipsis. Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos de la realidad, transmiten efectos sensoriales entremezclados, etc. 

Poesía

La obra poética de Lorca constituye una de las cimas de la poesía de la Generación del 27 y de toda la literatura española. La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a distintos autores, tradiciones y corrientes literarias. En esta poesía conviven la tradición popular y la culta. Aunque es difícil establecer épocas en la poética de Lorca, algunos críticos diferencian dos etapas: una de juventud y otra de plenitud.

Época de juventud

Aquí se incluyen sus primeros escritos: Impresiones y paisajes (en prosa, muestra sin embargo, sus procedimientos característicos del lenguaje poético) y Libro de Poemas (escrito bajo el influjo de Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez; en este poema Lorca proyecta un amor sin esperanza, abocado a la tristeza.

Época de plenitud

Comienza con el Poema del cante jondo (1921) que, mediante la unidad temática, formal, conceptual y la expresión de los sentimientos, debida en parte a su inspiración folclórica. 

En Primeras canciones (1936) y Canciones (1927) emplea las mismas formas: la canción y el romance. Los temas del tiempo y la muerte se enmarcan en el alba, la noche, la ciudad andaluza y los paisajes lunares.

La muerte y la incompatibilidad moral del mundo gitano con la sociedad burguesa son los dos grandes temas del Romancero gitano. Lorca eleva al personaje gitano al rango de mito literario, como después hará también con el negro y el judío en Poeta en Nueva YorkLorca escribió Poeta en Nueva York a partir de su experiencia en EE. UU., donde vivió entre 1929 y 1930.

EDiván del Tamarit (1940) es un libro de poemas de atmósfera o sabor oriental, inspirado en las colecciones de la antigua poesía arábigo-andalusí. El tema central es el del amor sujeto a experiencias frustrantes y amargas; su lenguaje está muy próximo al de Poeta en Nueva York.

La obra poética de García Lorca se cierra con Seis poemas gallegos y la serie de once poemas amorosos titulada Sonetos del amor oscuro. Lorca siempre ha contado con el respeto y admiración incondicional de los poetas de generaciones posteriores a la Guerra Civil. Considerado un poeta maldito, su influencia se ha dejado sentir entre los poetas españoles del malditismo.


 
 Libros de poesía
  • Libro de poemas (1921)
  • Poema del cante jondo (1921)
  • Oda a Salvador Dalí (1926)
  • Romancero gitano (1928)
  • Poeta en Nueva York (1930)
  • Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
  • Seis poemas galegos (1935)
  • Diván del Tamarit (1936)
  • Sonetos del amor oscuro (1936)